Segunda Ley del Dinero: Mira lo Que Tienes, No lo Que Tuviste


segunda ley del dinero

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Hola,

Continuando con las 5 Leyes del Dinero, en esta ocasión voy a referirme a la segunda ley, la cual también está relacionada con todas las áreas de nuestra vida. Mirar lo que tienes hoy y no lo que tuviste ayer.

¿En qué consiste la segunda ley? Consiste en vivir el presente. En que tomes conciencia de quién tú eres y dónde te encuentras hoy financieramente. Que dejes de pensar o mirar lo que tuviste.

Pensar en el pasado, en el dinero, posesiones, negocios o cualquier otra cosa que tuviste solo te nubla el panorama y te impide ver tu situación actual, lo que es peor, te impide ir hacia adelante.

Una vez que tú has empezado a decirte la verdad o a tomar conciencia de las verdades o mentiras que te dices a tí mismo (primera ley del dinero), es preciso que empieces a observar tu realidad actual para formular un buen plan financiero, pero si estás enfocándote en el pasado no podrás realizar este plan financiero acertadamente.

El principio detrás de esta ley, nos dice Suze Orman, yace en el Décimo Mandamiento acerca de no “apropiarse de los bienes, relaciones, situación de vida o talentos ajenos”. Desde este punto de vista, lo que tuviste es ahora ajeno a tí. Ya no te pertenece.

Cuando te enfocas en algo que tuviste en el pasado, pierdes energía, tiempo y dinero y nada bueno viene de eso. Permítete a tí mismo ver lo que tú realmente tienes ahora.

Vivir en el pasado te impide crear tu futuro.

¿Conoces a alguien que ha perdido al amor de su vida? Tal vez hayas escuchado decir a alguien“Si tan solo… volviera conmigo” “Si… estuviera aquí, haría esto o aquello”, por ejemplo. Y esta persona se enfoca en lo que ya no tiene y no ve a las personas que tiene frente a él/ella.

Una vez leí una frase que decía… “Sécate las lagrimas de tus ojos que ellas te impiden ver el sol radiante que brilla para tí”.

Cuando tú te enfocas en lo pasado, en lo que tuviste te ciegas y no ves la luz que hay frente a tí. No ves las puertas y el camino que están abiertas frente a tí.

Cada vez que una puerta se cierra, otra se abre. Cada vez que tú pierdes algo o dejas de tener algo hay un espacio vacío que se abre para recibir algo nuevo. Si sigues sin secar tus lágrimas mirando el pasado solo tienes unos ojos llorosos que te impiden ver la realidad que tienes hoy alrededor tuyo. Lo mismo sucede con tu dinero.

Algunas personas que han perdido alguna cantidad de dinero alguna vez en su vida, ya sea por la pérdida del esposo o esposa o por alguna enfermedad o pérdida de trabajo o de inversiones o de negocios, o por haber sido irresponsables con su dinero, etc., reaccionan recuperando su balance, haciendo lo que es apropiado para continuar avanzando. Otras, sin embargo, esperan que el mundo cambie y que vuelva a ser como era en el pasado y que su situación sea como en el pasado. Cuando optas por esta ultima opción, entonces estás viviendo en el pasado.

Algunas veces esto significa seguir gastando un dinero que no se tiene más. Otras veces simplemente abandonar o darse por vencido y no hacer nada más.

Muy a menudo significa engañarnos a nosotros mismos creyendo que si seguimos manteniéndonos en la forma en que lo hacíamos, las cosas mágicamente se enrumbarán adecuadamente.

Muchas personas destruyen su futuro de muchas maneras viviendo en el pasado, mirando lo que tuvieron y no viendo lo que tienen ahora. Cuando tú vives mirando lo que tuviste y no lo que tienes ahora y sin tomar una decisión de qué hacer con ello, pierdes mucho más dinero del que tienes.

Quizás puedes ver que esta ley es también acerca de quién tú fuiste y de quién tú eres ahora.

Cuando te detienes en el pasado, en lo que tuviste, también involucra lo que sientes acerca de tí mismo en muchas de las circunstancias de tu vida en las que estás envuelto, y donde quiera que te encuentres.

Todos aprendemos de las experiencias del pasado, por supuesto, y mirar hacia atrás para ver nuestros errores y palmotearnos nosotros mismos la espalda por las cosas buenas que hemos hecho, y poner esa experiencia a favor de nuestros intereses nos es útil, nos ayuda. Pero vivir en el pasado es otra historia. No hay nada constructivo en estar comparando tu dinero a situaciones que ya no existen con la situación actual que vives. Solo te estanca y te trae adversidades.

Recuerda, tú eres lo que haces hoy, no lo que hiciste ayer. En eso consiste la segunda ley. En que tú reconozcas en lo que te has convertido, en lo que eres hoy, no en lo que fuiste ayer.

Voy a contarte la historia de Lupe quien decía que no se entendía a si misma. Era una mujer madura, inteligente, con una carrera y ganando dinero toda su vida. Sin embargo, no podía hablar de dinero con su esposo, quien tenía mucho dinero y ella no.

Ella no sabia cuánto dinero su esposo tenia ni donde lo guardaba, ni nada relacionado al dinero de su esposo. No tenían cuentas mancomunadas. Y, a pesar de su nueva posición económica, ya que el esposo la mantenía, ella seguía trabajando y ganando una respetable cantidad de dinero guardándolo en el banco.

Antes de conocer a su esposo, Lupe se había mantenido sola y nunca había recibido una ayuda de nadie, pero constantemente se sentía poca cosa y tenia un constante sentido de aturdimiento y de envidia por el éxito financiero de otros, y un miedo por su seguridad económica que la mantenía trabajando día y noche en trabajos que odiaba y que tenia miedo de abandonar.

Ahora, ante su nueva situación financiera, ella se sentía feliz. Pero aun así, después de tres años de matrimonio, ella siente como si todo fuera media verdad. Como si se fuera a ir en cualquier momento y a quedarse con lo que tenía antes: dificultad para pagar su alquiler cada mes, una gran deuda de impuestos, facturas mensuales que pagar y que odiaba abrir, etc.

Hoy ella no siente ese miedo o envidia, pero piensa que debe ver cuidadosamente su nueva situación por el temor de que esto esté hecho de humo y desaparezca o quizás porque debería insistir en pagar su parte en los gastos de la casa a la cual ella tiene derecho.

Lupe pensaba que su esposo hablaría con ella acerca de su dinero si ella se lo preguntaba, pero no quería preguntar. Ella tenía miedo…

Sé que esta no es una historia usual. Sin embargo es ilustrativa, ya que podemos ver que La situación financiera de Lupe es muchísimo mejor ahora que antes. Una posición muy afortunada que muchas mujeres no podrían mantener. Sin embargo, ella no se siente feliz ni segura, debido a que ella no da crédito a ese cambio financiero que se ha producido en su vida. Ella se dice a sí misma que si no hubiera conocido a su esposo ella aun estaría en problemas financieros con dificultades para pagar su alquiler, pagar sus facturas mes tras mes y viviendo de cheque a cheque.

Pero la realidad es que aun que el esposo puede haber ayudado a Lupe a empezar en un nuevo camino financiero, él no la ha rescatado. En realidad, nos dice Suze Orman, -y concuerdo con ella- nadie puede rescatarnos, solo nosotros mismos.

Si vemos de cerca la situación de Lupe veremos que, aunque ella gana su dinero y lo guarda en lugar de gastárselo en cosas lujosas que bien podría hacerlo, construye una sólida base financiera para ella misma, ya que no tiene cuentas con su esposo, y ella fácilmente podría mentirse acerca del dinero (ya que está casada con alguien que tiene mucho dinero), pero no lo hace, ella continua trabajando.

Pero también continúa guardando los mismos sentimientos y emociones de su pasado en el cual ella tenía menos –y espera a medias volver a tener menos- porque aun ella siente que ES menos, lo cual es un sentimiento familiar en ella.

Yendo al fondo del asunto podemos ver que aquí el problema no es que ella sienta temor de perder lo que tiene o de no poder crear mas, el problema aquí es que ella continua pensando poco acerca de sí misma. Es decir, el problema de Lupe es su poca autoestima. En el fondo, ella sigue pensando que todavía es la misma persona que tenia que realizar trabajos que detestaba y con dificultades financieras.

Sé que hay muchas personas como Lupe. Pero mi mensaje hoy es, tú eres lo que haces hoy, no lo que hiciste ayer.

¿Cuántas veces al día te detienes a pensar en lo que tuviste a inicios de año o el año pasado o la década pasada comparado con lo que tienes hoy? Algunas personas incluso no saben lo que tienen hoy.  Es preciso que te tomes el tiempo en conocerlo. Luego podrás determinar las acciones que vas a tomar para cambiar o mejorar esa situación.

Eso fue lo que yo hice. A principios de este año tuve una perdida financiera muy grande. Me centré en lo que tenia en ese momento y empecé a planificar cómo podía aumentar mis ingresos a partir de allí, con lo que tenia (que era muy poco). Poco a poco pude empezar a planificar mi nueva situación financiera.

Engañarse a sí mismo es lo peor que uno puede hacer. Esta ley se aplica a todos los aspectos de nuestra vida.

No importa si alguna vez tuviste al hombre o mujer de tus sueños, si él o ella ya no esta. Debes empezar de aquí. No importa si tuviste un buen trabajo y ahora ya no lo tienes. Debes empezar de aquí. No importa si antes pesabas 120 libras y ahora pesas 170. Necesitas empezar de aquí. No importa si alguna vez estuviste libre de deudas si ahora debes $10,000 en tu tarjeta de crédito. Necesitas empezar a planificar de aquí. No importa cuanto dinero tuviste en el banco el año pasado si ahora solo tienes lo que tienes. Debes empezar de aquí.

En las relaciones, en el trabajo, en el dinero, en perder peso, mirar lo que tuviste en vez de lo que tienes te impedirá crear lo que quieres. Si vives en el pasado, no podrás llegar a donde quieres llegar mañana. Pero si siempre miras lo que tienes hoy, lo reconoces, lo aceptas, y, lo más importante, lo manejas con honestidad, siempre abrirás un camino para el mañana.

El pasado no tiene poder sobre ti a no ser que tú se lo des.

A tu servicio siempre,
Fortuna Alcocer.
Fundadora de la Escuela de Prosperidad Shri Sama

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