La Negatividad Nos Daña a Nosotros Mismos


negatividad no prosperidadEstimad@ Lector,

Quiero empezar esta publicación con la frase de Epícteto, “Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de sabiduría. Acusarse a uno mismo, demuestra que la sabiduría ha empezado.

Los seres humanos tenemos la tendencia de acusar a los demás de lo que nos sucede. Tendemos a acusar a los demás de nuestra “mala suerte”. ¿Tienes esta tendencia?

Muchos hogares, negocios y relaciones  se destruyen a diario por esta actitud negativa. Sin embargo, nada está mas lejos de la realidad que culpar a los demás, ya que todo lo que nos sucede es solo nuestra responsabilidad.

Toda causa tiene un efecto. Cada vez que decimos o hacemos algo impactamos positiva o negativamente en los que nos rodean.

Si decimos cosas negativas  o actuamos negativamente, entonces eso mismo vendrá a nosotros, y esta es la lección que necesitamos aprender, que la negatividad nos daña a nosotros mismos, nos enferma y nos hace muy infelices.

En realidad, si sentimos enojo, ira, molestia, miedo o cualquier otra emoción negativa, es nuestra opción.

Y verdaderamente es necesario aprender a tomar conciencia de que todo lo que nos sucede depende solo de nosotros mismos, de nuestras decisiones y de nuestras acciones.

Siempre tenemos la opción de escoger qué y cómo pensar, qué sentir, qué decir, cómo actuar o reaccionar, sin importar lo que nos suceda.

Continuamente escucho a personas que se quejan de lo que les hacen “los demás”. Personas que por lo general están viendo la paja en el ojo ajeno y no ven el tronco que tienen en el propio.

Cuando empezamos por reconocer nuestra propia paja entonces estamos empezando a actuar sabiamente.

Tanto en la casa, en el centro laboral o en cualquier tipo de inter relación humana se transmiten pensamientos, sentimientos y palabras.  La forma como interpretamos y reaccionamos ante estos pensamientos, sentimientos y palabras depende de nosotros mismos y no de nuestro interlocutor.

Es decir, nosotros tenemos el poder de elegir y decidir cómo reaccionar ante cualquier evento de nuestra existencia.

Así, si alguien nos dice algo desagradable, ¿Cómo reaccionamos? Tenemos dos opciones. Una, la de responder de la misma forma. Otra, la de hacer oídos sordos y dar amor. La decisión es siempre nuestra y de nadie más. Si decidimos por la primera opción y luego nos quejamos, demostramos la más grande carencia de conciencia y sabiduría. Solo reaccionamos como autómatas y no como seres conscientes y sabios.

O, si nos sucede algo inesperado y desagradable. ¿Cómo reaccionamos? ¿Qué actitud adoptamos? Igual tenemos dos opciones. Es nuestra decisión adoptar una u otra. Lo importante es que, cualquiera sea nuestra decisión, aprendamos a asumir la responsabilidad de esa decisión y no a culpar a los demás.

Si tu pareja de dice algo que te desagrada, ¿Cómo reaccionas? Si tu hijo hace algo que te incomoda, ¿Cómo reaccionas? Si tu compañero de trabajo dice o hace algo bochornoso, ¿Qué haces? ¿Qué dices? ¿Tienes la tendencia de culparlos por lo que te sucede?

O, si las cosas te salieron de un modo diferente al que esperabas, ¿Cuál es tu reacción? ¿Cómo piensas? ¿Qué dices?

A veces oigo decir a las personas por la mañana en tono de queja, “ah, otro día más” y se sienten enojados, frustrados, y así pasan su día…  Todos los días van a amanecer igual, con luz después de la oscuridad. Tus pensamientos, actitud y visión los harán diferente. Es tu decisión sentir alegría por la dicha de experimentar un nuevo día o quejarte de tener la oportunidad de tener esa experiencia. Somos nosotros los que siempre tenemos la opción de elegir y decidir.

Es seguro que, si empiezas el día con enojo y frustración así será tu día, ya que tú atraes a tu vida todo lo que emana de ti. Y luego culpamos a los demás de lo que nos sucede, ¿verdad? La negatividad nos enferma y nos hace muy infelices.

Necesitamos tomar conciencia de nuestras decisiones y de nuestros actos. De que la negatividad que recibimos la provocamos nosotros mismos, y nos daña solo a nosotros mismos. Necesitamos tomar conciencia de que el amor es siempre la respuesta a cualquier evento en nuestra existencia.

Sin importar lo que los demás nos digan o hagan, lo único que importa es lo que nosotros decimos o hacemos, porque de ello depende nuestra salud, nuestra prosperidad y nuestra felicidad.

Tanto la ley de la expansión como la ley del dar se cumplen inefablemente. ¿Qué expandes? ¿Qué das? ¿Vas a seguir quejándote de los demás? ¿Seguirás con el papel de víctima? ¿No crees que ya es hora de cambiar de papel y convertirte en un triunfador?

Te animo a reflexionar y a hacer un cambio. Deja la negatividad. Ábrete al amor y a la sabiduría.

A tu servicio siempre,

Fortuna Alcocer.
Desarrolladora de Talleres de Prosperidad y Exito Personal

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